Por Cuauhtémoc D. Molina García[1]
Introducción
El Antiguo Gremio (AG, en adelante) es, en realidad,
un sistema masónico de raíz añeja, quizá la forma más antigua de masonería que
se practica hoy día. En México se le asocia con el Rito York, no así en los
Estados Unidos, donde simplemente es la base de otros procedimientos de
ritualidad integrados en diversos cuerpos apéndice conocidos como Ritos, tales
como el Escocés Antiguo y Aceptado y otras asociaciones invitacionales a los
cuales los masones pertenecen por gusto o afinidad. Las Logias que practican el
AG —Ancient Craft— son reconocidas como «Blue
Lodge», que es denominación de origen del sistema.
No es posible hablar del AG, y del Rito York
americano sin evocar la persona y obra del R. H. Thomas Smith Webb (1771-1819),
quien fue iniciado el 17 de diciembre de 1790 en Rising San Lodge, New
Hampshire. Tenía entonces 19 años. Webb trabajó fervorosamente en el desarrollo
y sistematización de la ritualidad llevada a los Estados Unidos por los
inmigrantes irlandeses que se asentaron en las colonias del norte,
principalmente en Massachusetts. La base del trabajo de Webb para lograr la
estandarización primigenia de la ritualidad del sistema masónico antiguo fue el
libro de William Preston, nacido en Escocia, (1742-1818) conocido como Preston’s Ilustrations. Webb recompuso
la obra de Preston y en 1797 publica su muy conocido libro Webb’s Masonic Monitor, que constituye a su vez la fuente de otras
muchas lecturas que revisan la estandarización del ritual hasta llegar al
trabajo de Ralph Lester (1876).
El Monitor de Webb contiene los Antiguos Cargos, las Regulaciones
Generales y los Emblemas y Ceremonias
del AG y ha sido reeditado al menos unas 15 veces. De todas ellas, quizá la más
consistente sea la de el R. H. Ralph Lester, conocida como Look to the East y preparada en New York en 1904. Esta versión es
hoy día el marco ritual estándar de las cincuenta Grandes Logias de los Estados
Unidos, pues le consideran el documento base unificador de la ritualidad
antigua.[2]
El
Ritual del Antiguo Gremio
Quien practica la masonería antigua, o del AG, debe
estar plenamente consciente de los siguientes aspectos:
Primero. La masonería del AG proviene de la más antigua
tradición ritualística de cuño irlandés y escoces y nada tiene que ver con la
masonería inglesa que entonces practicaban los masones de Londres que fundaron
la Gran Logia de 1717-1723, quienes posteriormente fueron denominados los modernos, hacia 1752 por Lawrence
Dermott (1720-1781). La masonería antigua arribó a las colonias americanas
gracias a los inmigrantes irlandeses que instalaron las primeras logias en
tierras americanas.[3] Quizá
la expresión logial y ritualística más remota se ubique en la Logia reconocida
como las más antigua del mundo, Mary
Chapel Lodge (1599, Edimburgo).
Segundo. Quien practica este ritual debe poseer una actitud
y una disposición espiritual —no necesariamente religiosa— que le permita
entender y comprender la profundidad del pensamiento masónico fundacional. Sin
embargo, esta actitud hacia la trascendencia del ser no es privativa del AG,
sino en general de la masonería regular auténtica, independientemente de sus
contenidos de intelectualidad o de racionalidad filosófica.
Tercero. Quien practica el AG debe reconocer y aceptar la
ortodoxia y la disciplina en el Trabajo de la Iniciación, Pase y Elevación, así
como en la Instalación del Maestro y sus Oficiales. Los rituales no se “tocan”
ni trastocan, no se alteran ni se cambian a capricho de ocurrentes o de
iluminados innovadores de ninguna especie, no se fotocopian ni se prestan de
mano en mano como artículos de tienda. Quien recibe el ritual en una Logia bien
gobernada de maestros masones lo firma bajo juramento de conservarlo solo para
su estudio y memorización y de jamás pasarlo de mano, a nos ser del modo que el
reglamento de la Logia disponga.
Cuarto. Un maestro masón esta incompleto si no obtiene el
Real Arco, donde complementa su educación masónica y obtiene genuinamente aquello que se perdió. Por tanto, toda blue Lodge debe avanzar gradualmente
hasta lograr constituir su propio Capítulo ella misma, o en apoyo y
colaboración con las logias que se reúnan en su propia ciudad.
Quinto. Los rituales deben aprenderse y ejecutarse de
memoria o cuando menos evitar la lectura defectuosa. La representación de los
grados debe ser de tal modo perfecta que efectivamente tenga la capacidad de
influir en el ánimo y espiritualidad de los recipiendarios, de modo que el
impacto ceremonial modifique inicialmente su percepción y actitud de los
candidatos.
Evolución
del AG
Como
he dicho, el AG es heredero de la tradición masónica irlandesa (1688-1695) y
por tanto de la Gran Logia de los
Antiguos de 1758, fundada por Lawrence Dermott, quien fuera muchos años su
Gran Secretario. Su sistematización ritualística igualmente proviene de la
actitud de rechazo que Dermott tuvo de las prácticas masónicas de los masones
londinenses que fundaron la Gran Logia de Londres de 1717 y la Gran Logia de
Inglaterra de 1723, actos en los que los pastores presbiterianos James Anderson
y Jean Theophilé Desaguliers tuvieron notable participación intelectual, sobre
todo el segundo. El diferendo entre los Antiguos
y los Modernos (1758), que llevó al
Dermott a separarse de la Gran Logia de Londres, fue el motor que consolidó la
masonería antigua en América. Sin
embargo, no es posible entender la transición ritualística sin tener presente
la forma en cómo las logias se fueron a su vez transformando de asociaciones
operativas a especulativas. Revisaré un poco este punto de la mano del gran
estudioso de la ciencia masónica, Patrick Negrier.
El
proceso de transformación de las Logias
Quien
mejor ha explicado el proceso de transformación de las Logias de lo operativo a lo especulativo ha sido sin duda alguna Patrick Negriér, quien lo
sintetiza del siguiente modo:
1. Un primer periodo, llamado operativo (1356-1598), en el que la Masonería era una
corporación profesional cristiana y en el que las logias se componían
únicamente de obreros de la construcción. Es en esta época (1390) cuando
aparecen los Old Charges o Antiguos Deberes que Anderson revisó
para ponerlos en una “nueva y mejor forma”.
2. Un segundo periodo, llamado de transición (1599-1722), en el que las logias operativas
empezaron a admitir en su seno personal extraño al oficio de la construcción.
Es en este periodo cuando aparecen las referencias al Arte rememorativo (Estatutos
de Shaw, de 1599) y la Iniciación masónica, llamada primitivamente Masón Word[4]
(1637), así como los primeros catecismos simbólicos (Edimburgo, 1696).
3.
Y un
tercer momento, llamado especulativo
(de 1723 a nuestros días), en el que la Masonería se convirtió en una
Iniciación no confesional (laica), y en el que las logias ya se componen principalmente de hombres ajenos al
oficio de la construcción. Es en esta época cuando aparecen los dos documentos
fundamentales de la Masonería moderna, las Constituciones de Anderson
(1723 y 1738) y las dos versiones del Discurso de Ramsay
(1736-1737)."[5]
Patrick
Negriér distingue el contenido del continente, y tiene muy clara la idea de
que la transformación no ocurrió en «la
masonería», sino en las Logias. Fueron éstas las que se transformaron de
operativas a especulativas, y no la masonería como tal. Sin este detalle, para
muchos no observado, es imposible comprender la aparición de los rituales
estandarizados que hoy día practicamos, incluyendo al AG, pues fue en este
contexto de transformación histórica de las Logias que el ritual fue también
adquiriendo la forma que hoy le conocemos.
Retornando
al diferendo entre los Antiguos y los
Modernos, fueron varios los detalles
ritualísticos que distanciaron a Lawrence Dermott de los masones londinenses
andersonianos, a los que luego él mismo calificó como los Modernos —reservando para su Gran Logia el sobrenombre de Antiguos—. Entre los más destacados
están los siguientes:
· Las
palabras invertidas
· Abandono
de las plegarias
· Abandono
de las fiestas patronales de San Juan de Verano y San Juan de Invierno
· Abreviación
del ritual
· Eliminación
de las lecturas
· Abandono
de la Instalación del Maestro y sus Oficiales
· Desdén
por los grados colaterales
· Cambios
en la disposición de la Logia (vigilantes, expertos)
· No
práctica del due guard
· Olvido
de las referencias Noaquitas
· Inexistencia
del signo de socorro
· No
existencia ceremonial de las herramientas de los grados
· Abandono
del Real Arco.
Todos
estos “pormenores” confirmaron la consolidación del AG, al otorgarle a éste la
preservación de los elementos tradicionales y antiguos que los masones
irlandeses reconocían como tales en su memoria.
Con
base en estas observaciones, que Dermott registró en su Ahiman Rezon, es como los rituales masónicos inician su proceso de estandarización y cuyas etapas Patrick
Negrier ha representado como sigue. Es de advertirse que tales fases no pueden
verse como separadas de los procesos de cambio de lo operativo a lo
especulativo:
1. Etapa
operativa o de los catecismos. Quizá
la expresión más representativa sea el Masón
Word.
2. La
etapa de la Taberna, con las célebres
Lodge table y los banquetes.
3. La
etapa de la formación moral, que
introduce al EA (Entered Aprentice) el pensamiento moral estoico; en el FC
(Fellow Craft) la enseñanza de las Ciencias y las Artes y en el MM (Master
mason) un esoterismo más iniciático derivado de la leyenda hirámica.
4. La
etapa de las lecturas, fuertemente
apoyada por las aportaciones originales de William Preston.
5. Y
finalmente la etapa de la estandarización
robustecida por Thomas Smith Webb.
Como
se ha dicho ya, Webb es reconocido en los Estados como el padre del Rito York
americano y es hartamente reconocido por su trabajo como reeditor del primer
libro de instrucción masónica editado en 1772 por William Preston (Preston’s
Ilustrations) y que publicó como Webb’s Masonic Monitor, en 1797.
La
obra de Thomas Smith Webb ha sido reeditada al menos quince veces:
· En
1807, por Dalcho
· En
1817, por Cole
· En
1818, por Hardie
· En
1819, por J, Cross
· En
1824, por Tannehill
· En
1825, por Parnele
· En
1846, por More
· En
1847, por Dove
· En
1849, por Davis
· En
1851, por Stewart
· En
1852, por Mackey
· En
1853, por Macoy
· En
1866, por Sickles
· Y,
finalmente, en 1904 por Ralph Lester (Look to the East).[6]
La
esencia del AG radica en su tradición irlandesa, espiritual y ortodoxa, es
decir, regular. Mucho de ello se debe al trabajo de masones esforzados como
William Preston, Lawrence Dermott, Thomas S. Webb, Albert G. Mackey y Ralph
Lester. Las Ilustraciones de la Masonería,
mejor conocidas como Lecturas
Prestonianas incorporaron grandes saberes al Arte Místico de la
Francmasonería, como los Órdenes de Arquitectura, los Sentidos Corporales y las
Artes y las Ciencias Liberales. Preston fue iniciado como Antiguo, paso luego a los Modernos
y finalmente regresó a los Antiguos,
impregnando así la antigua tradición a las logias que llegaron a América con
los colonos inmigrantes.
El AG en México
Gabriel
Benítez y Ulises Torres sostienen en su estudio sobre la antigüedad de la
masonería establecida en el estado de Veracruz, que en este estado mexicano la Gran Logia de Luisiana otorgó una carta
patente fechada el 30 de abril de 1816 a una Logia fundada en el puerto de
Veracruz, denominada Amigos Reunido.[7]
Naturalmente, las Grandes Logias estadounidenses realizan sus trabajos con el
ritual del AG, que como hemos dicho es de tradición irlandesa y por lo tanto
efectivamente antigua.[8]
Ellos
afirman:
La luz brotó por lo que podemos afirmar
tajantemente que para el año de 1816 el puerto de Veracruz contaba entre sus
filas con una logia masónica, con la reproducción íntegra del libro del gran
secretario de esa ancestral potencia (sic), captamos que su Carta Patente
refiere pertenecer al llamado rito de York siendo fundada en el año de 1812 y
otorgando Carta Patente a la logia «Amigos
Reunidos» No. 8 en el año de 1816.[9]
En
esta acta de la Gran Logia de Luisiana
se autoriza y empodera a los hermanos Miguel José Monzón, Master; Antonio
Valera, Senior Warden; Feliz Galán, Junior Warden a abrir y sostener una Logia
designada con el nombre «Los Amigos Reunidos»
“bajo nuestra jurisdicción”. La propia Gran Logia estableció al año siguiente,
1817, otra logia similar en el estado de Campeche, denominada «Reunión de la Virtud»
No. 9 y en marzo de 1820 otra más en la ciudad de Mérida, con el nombre «Aurora de Yucatán»
No. 18.
Richard
Chism, en su conocida obra sobre la historia de la masonería en México[10],
sostiene que la Gran Logia de
Pennsylvania concedió en 1824 carta patente para fundar en Alvarado la
logia «Hermanos
Legítimos de la Luz de Papaloapan»
No. 191, más tarde reactivada con el nombre de «Estrella de Sotavento»
No. 8. Otros autores anteriores a Chism, como Mateos, ya advierten la fundación
en México de la Gran Logia Nacional
Mexicana establecida en la ciudad de México por Joel R. Poinsett, político,
botánico y ministro plenipotenciario del gobierno de James Madison. Poinsett
traía la consigna de promover el federalismo como forma de organización del
Estado mexicano en ciernes. Las Logias de esta Obediencia fueron conocidas en
nuestro país como yorkinas
y crearon una corriente política que lucho a muerte contra los escoceses, que entonces eran miembros de
logias que pugnaban por mantener el estatus borbónico en México. Las
denominadas logias «escocesas» no tuvieron
en la época ninguna Gran Logia formalmente establecida, a diferencia de las
yorkinas.[11]
Los
anteriores testimonios, referentes a la presencia de Logias del AG en Veracruz
—debidamente documentados en actas tanto de la Gran Logia de Luisiana, como en la correspondencia y actas las de
la Gran Logia Unida Mexicana—
permiten sostener que la simiente masónica de las logias veracruzanas fue el
AG, llamado equívocamente Rito York. Hoy día se reactiva el sistema ritual
antiguo —fundacional y regular de la masonería— en la jurisdicción veracruzana
con la actividad de las Logias «Isaac Newton» No. 7, en Xalapa (fundada
por el autor de estas líneas) y por otras
dos logias que hermanos entusiastas promueven en las ciudades de Coatepec y Veracruz.
Así, el AG retorna a su cuna mexicana para enderezar entuertos y corregir
graves desvíos en la práctica regular de «nuestro
Arte Arte Místico». Desde luego, no puede dejar de registrarse la actividad de The M. W. York Grand Lodge of Mexico, F & A. M., que desde 1862
constituye un oasis de regularidad masónica en nuestro país, trabajando
oficialmente en inglés el AG y el Rito York en cuatro de sus Appendant Bodies.
Conclusiones
1. Las
primeras logias establecidas en América usaron el ritual de los Antiguos, es decir, el ritual de origen
irlandés que hoy reconocemos como AG.
2. St. John’s Lodge
es la primara Logia en suelo americano establecida en el año de 1733, ya con la
práctica del ritual de origen irlandés, el AG.
3. El
ritual del AG representa la tradición masónica más remota, probablemente re
expresada en los usos y costumbres que las logias irlandeses y escocesas
conocieron y practicaron desde los tiempos de los Estatutos de William Shaw, de
1598[12].
4. The Mary Chapel Lodge, de Edimburgo, es la
Logia más antigua del mundo con datación documental fechada el 31 de julio de
1599[13]
y quizá en ella ya hayan sido practicados los detalles que hoy definen y
perfilan los rituales sistematizados del AG.
5. El
AG se caracteriza por su espiritualidad no positivamente religiosa, así como
por su estricto apego a los antiguos usos y costumbres de la Fraternidad —los
Antiguos Cargos— en la más pura ortodoxia y disciplina, que son los mandatos de
la regularidad masónica primigenia.
6. Del
AG se derivan todos los rituales de la masonería anglosajona, principalmente
los practicados en Inglaterra (Emulation Working, Bristol, Oxford, Stability,
Universal, West End, Logic, etc.)
7. En
México la práctica del AG data desde los años en que se establecieron las
primeras logias en tierras veracruzana (1812-1816) y desde 1824, año en que
Joel R. Poinsett estableció la Gran Logia Nacional Mexicana en el sistema York
americano.
8. Los
rituales reconocidos en México como “escoceses” son en realidad de origen
francés y recogen —por importación— elementos egiptoides, herméticos,
ocultistas y de otra índole que son exógenos y que no están reconocidos como
fundacionales, originales y auténticos de la masonería regular. Tales rituales
proliferaron con las modas francesas de la segunda mitad del siglo XVIII y se
arraigaron como “la masonería”, cuando en realidad no fueron y son sino una
corriente exótica y extraña a la masonería regular.
[1] Xallapan Lodge
No. 38. York Grand Lodge of México, F.
& A. M. Diciembre de 2019. Xalapa, Veracruz.
[3] La más antigua Logia en el continente americano es St. John’s Lodge, de Boston,
Massachusetts, instituida en julio 30, de 1733, por el R. W. Henry Price, Grand
Master, en Bunch of Grapes Tavern, en
King Street, Boston.
[4] Mason Word (Mot de Maçon, para los franceses)
[5] Texttes Foundateurs
de la Tradition Maçonnique, 1390-1760, Introduction à la pensée de la
franc-maçonnerie primitive. Traducidos y presentados por Patrick Négrier. Ed.
Grasset, París 1995. Las cursivas son mías.
[6] Rodríguez Castillejos, Manuel (2009). Análisis genealógico
de los principales ritos masónicos del mundo. Ed. Masonica.es, Oviedo, España.
[7] Veracruz, cuna de la
masonería en México, 1ª impresión, 2019, p. 22.
[8] En los Estados Unidos y en Inglaterra no existe sino la
Francmasonería, o Masonería: The
Freemasonry y allá no hay necesidad de enfatizar nombres para distinguirse
de “otras” formas ritualísticas “masónicas”, como sucede en los países
latinoamericanos, tan afectados por las modas masónicas francesas y sus
“ritos”.
[9] J. Soulle G. M. Moreau Lisiet D. G. W. M. Lefebre Senior G.
W. Y Lemonier, J. G. W.
[10] Chism E. Richard (1899). Una contribución a la historia masónica de México, Ed, Herbasa, pp.
27-28 y siguientes. Citado por Benítez y Torres, op cit.
[11] Ver también: Costeloe, Michael P. (1975) La Primera República Federal en México
(1824-1835). Fondo de Cultura Económica (FCE), México. Puede leerse también
Rojas, Rafael (2003), La Escritura de la
Independencia. El surgimiento de la opinión pública en México. CIDE y
Taurus, México.
[12] Estatutos y ordenanzas que deben
observar todos los maestros masones “de
este reino, establecidas por William Schaw, Maestro de Obras de Su Majestad (el
rey Jacobo VI) y Vigilante General de dicho oficio, con el consentimiento de
los maestros abajo firmantes”.
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