viernes, 13 de diciembre de 2019

EL RITUAL DEL ANTIGUO GREMIO: LA FRANCMASONERÍA


Por Cuauhtémoc D. Molina García[1]


Introducción

El Antiguo Gremio (AG, en adelante) es, en realidad, un sistema masónico de raíz añeja, quizá la forma más antigua de masonería que se practica hoy día. En México se le asocia con el Rito York, no así en los Estados Unidos, donde simplemente es la base de otros procedimientos de ritualidad integrados en diversos cuerpos apéndice conocidos como Ritos, tales como el Escocés Antiguo y Aceptado y otras asociaciones invitacionales a los cuales los masones pertenecen por gusto o afinidad. Las Logias que practican el AG —Ancient Craft— son reconocidas como «Blue Lodge», que es denominación de origen del sistema.

No es posible hablar del AG, y del Rito York americano sin evocar la persona y obra del R. H. Thomas Smith Webb (1771-1819), quien fue iniciado el 17 de diciembre de 1790 en Rising San Lodge, New Hampshire. Tenía entonces 19 años. Webb trabajó fervorosamente en el desarrollo y sistematización de la ritualidad llevada a los Estados Unidos por los inmigrantes irlandeses que se asentaron en las colonias del norte, principalmente en Massachusetts. La base del trabajo de Webb para lograr la estandarización primigenia de la ritualidad del sistema masónico antiguo fue el libro de William Preston, nacido en Escocia, (1742-1818) conocido como Preston’s Ilustrations. Webb recompuso la obra de Preston y en 1797 publica su muy conocido libro Webb’s Masonic Monitor, que constituye a su vez la fuente de otras muchas lecturas que revisan la estandarización del ritual hasta llegar al trabajo de Ralph Lester (1876).

El Monitor de Webb contiene los Antiguos Cargos, las Regulaciones Generales y los Emblemas y Ceremonias del AG y ha sido reeditado al menos unas 15 veces. De todas ellas, quizá la más consistente sea la de el R. H. Ralph Lester, conocida como Look to the East y preparada en New York en 1904. Esta versión es hoy día el marco ritual estándar de las cincuenta Grandes Logias de los Estados Unidos, pues le consideran el documento base unificador de la ritualidad antigua.[2]

El Ritual del Antiguo Gremio

Quien practica la masonería antigua, o del AG, debe estar plenamente consciente de los siguientes aspectos:

Primero. La masonería del AG proviene de la más antigua tradición ritualística de cuño irlandés y escoces y nada tiene que ver con la masonería inglesa que entonces practicaban los masones de Londres que fundaron la Gran Logia de 1717-1723, quienes posteriormente fueron denominados los modernos, hacia 1752 por Lawrence Dermott (1720-1781). La masonería antigua arribó a las colonias americanas gracias a los inmigrantes irlandeses que instalaron las primeras logias en tierras americanas.[3] Quizá la expresión logial y ritualística más remota se ubique en la Logia reconocida como las más antigua del mundo, Mary Chapel Lodge (1599, Edimburgo).

Segundo. Quien practica este ritual debe poseer una actitud y una disposición espiritual —no necesariamente religiosa— que le permita entender y comprender la profundidad del pensamiento masónico fundacional. Sin embargo, esta actitud hacia la trascendencia del ser no es privativa del AG, sino en general de la masonería regular auténtica, independientemente de sus contenidos de intelectualidad o de racionalidad filosófica.

Tercero. Quien practica el AG debe reconocer y aceptar la ortodoxia y la disciplina en el Trabajo de la Iniciación, Pase y Elevación, así como en la Instalación del Maestro y sus Oficiales. Los rituales no se “tocan” ni trastocan, no se alteran ni se cambian a capricho de ocurrentes o de iluminados innovadores de ninguna especie, no se fotocopian ni se prestan de mano en mano como artículos de tienda. Quien recibe el ritual en una Logia bien gobernada de maestros masones lo firma bajo juramento de conservarlo solo para su estudio y memorización y de jamás pasarlo de mano, a nos ser del modo que el reglamento de la Logia disponga.

Cuarto. Un maestro masón esta incompleto si no obtiene el Real Arco, donde complementa su educación masónica y obtiene genuinamente aquello que se perdió. Por tanto, toda blue Lodge debe avanzar gradualmente hasta lograr constituir su propio Capítulo ella misma, o en apoyo y colaboración con las logias que se reúnan en su propia ciudad.

Quinto. Los rituales deben aprenderse y ejecutarse de memoria o cuando menos evitar la lectura defectuosa. La representación de los grados debe ser de tal modo perfecta que efectivamente tenga la capacidad de influir en el ánimo y espiritualidad de los recipiendarios, de modo que el impacto ceremonial modifique inicialmente su percepción y actitud de los candidatos.

Evolución del AG

Como he dicho, el AG es heredero de la tradición masónica irlandesa (1688-1695) y por tanto de la Gran Logia de los Antiguos de 1758, fundada por Lawrence Dermott, quien fuera muchos años su Gran Secretario. Su sistematización ritualística igualmente proviene de la actitud de rechazo que Dermott tuvo de las prácticas masónicas de los masones londinenses que fundaron la Gran Logia de Londres de 1717 y la Gran Logia de Inglaterra de 1723, actos en los que los pastores presbiterianos James Anderson y Jean Theophilé Desaguliers tuvieron notable participación intelectual, sobre todo el segundo. El diferendo entre los Antiguos y los Modernos (1758), que llevó al Dermott a separarse de la Gran Logia de Londres, fue el motor que consolidó la masonería  antigua en América. Sin embargo, no es posible entender la transición ritualística sin tener presente la forma en cómo las logias se fueron a su vez transformando de asociaciones operativas a especulativas. Revisaré un poco este punto de la mano del gran estudioso de la ciencia masónica, Patrick Negrier.

El proceso de transformación de las Logias

Quien mejor ha explicado el proceso de transformación de las Logias de lo operativo a lo especulativo ha sido sin duda alguna Patrick Negriér, quien lo sintetiza del siguiente modo:

1.     Un primer periodo, llamado operativo (1356-1598), en el que la Masonería era una corporación profesional cristiana y en el que las logias se componían únicamente de obreros de la construcción. Es en esta época (1390) cuando aparecen los Old Charges o Antiguos Deberes que Anderson revisó para ponerlos en una “nueva y mejor forma”.
2.     Un segundo periodo, llamado de transición (1599-1722), en el que las logias operativas empezaron a admitir en su seno personal extraño al oficio de la construcción. Es en este periodo cuando aparecen las referencias al Arte rememorativo (Estatutos de Shaw, de 1599) y la Iniciación masónica, llamada primitivamente Masón Word[4] (1637), así como los primeros catecismos simbólicos (Edimburgo, 1696).
3.     Y un tercer momento, llamado especulativo (de 1723 a nuestros días), en el que la Masonería se convirtió en una Iniciación no confesional (laica), y en el que las logias ya se componen principalmente de hombres ajenos al oficio de la construcción. Es en esta época cuando aparecen los dos documentos fundamentales de la Masonería moderna, las Constituciones de Anderson (1723 y 1738) y las dos versiones del Discurso de Ramsay (1736-1737)."[5]

Patrick Negriér distingue el contenido del continente, y tiene muy clara la idea de que la transformación no ocurrió en «la masonería», sino en las Logias. Fueron éstas las que se transformaron de operativas a especulativas, y no la masonería como tal. Sin este detalle, para muchos no observado, es imposible comprender la aparición de los rituales estandarizados que hoy día practicamos, incluyendo al AG, pues fue en este contexto de transformación histórica de las Logias que el ritual fue también adquiriendo la forma que hoy le conocemos.

Retornando al diferendo entre los Antiguos y los Modernos, fueron varios los detalles ritualísticos que distanciaron a Lawrence Dermott de los masones londinenses andersonianos, a los que luego él mismo calificó como los Modernos —reservando para su Gran Logia el sobrenombre de Antiguos—. Entre los más destacados están los siguientes:

·      Las palabras invertidas
·      Abandono de las plegarias
·      Abandono de las fiestas patronales de San Juan de Verano y San Juan de Invierno
·      Abreviación del ritual
·      Eliminación de las lecturas
·      Abandono de la Instalación del Maestro y sus Oficiales
·      Desdén por los grados colaterales
·      Cambios en la disposición de la Logia (vigilantes, expertos)
·      No práctica del due guard
·      Olvido de las referencias Noaquitas
·      Inexistencia del signo de socorro
·      No existencia ceremonial de las herramientas de los grados
·      Abandono del Real Arco.

Todos estos “pormenores” confirmaron la consolidación del AG, al otorgarle a éste la preservación de los elementos tradicionales y antiguos que los masones irlandeses reconocían como tales en su memoria.

Con base en estas observaciones, que Dermott registró en su Ahiman Rezon, es como los rituales masónicos inician su proceso de estandarización y cuyas etapas Patrick Negrier ha representado como sigue. Es de advertirse que tales fases no pueden verse como separadas de los procesos de cambio de lo operativo a lo especulativo:

1.     Etapa operativa o de los catecismos. Quizá la expresión más representativa sea el Masón Word.
2.     La etapa de la Taberna, con las célebres Lodge table y los banquetes.
3.     La etapa de la formación moral, que introduce al EA (Entered Aprentice) el pensamiento moral estoico; en el FC (Fellow Craft) la enseñanza de las Ciencias y las Artes y en el MM (Master mason) un esoterismo más iniciático derivado de la leyenda hirámica.
4.     La etapa de las lecturas, fuertemente apoyada por las aportaciones originales de William Preston.
5.     Y finalmente la etapa de la estandarización robustecida por Thomas Smith Webb.

Como se ha dicho ya, Webb es reconocido en los Estados como el padre del Rito York americano y es hartamente reconocido por su trabajo como reeditor del primer libro de instrucción masónica editado en 1772 por William Preston (Preston’s Ilustrations) y que publicó como Webb’s Masonic Monitor, en 1797.



La obra de Thomas Smith Webb ha sido reeditada al menos quince veces:

·      En 1807, por Dalcho
·      En 1817, por Cole
·      En 1818, por Hardie
·      En 1819, por J, Cross
·      En 1824, por Tannehill
·      En 1825, por Parnele
·      En 1846, por More
·      En 1847, por Dove
·      En 1849, por Davis
·      En 1851, por Stewart
·      En 1852, por Mackey
·      En 1853, por Macoy
·      En 1866, por Sickles
·      Y, finalmente, en 1904 por Ralph Lester (Look to the East).[6]

La esencia del AG radica en su tradición irlandesa, espiritual y ortodoxa, es decir, regular. Mucho de ello se debe al trabajo de masones esforzados como William Preston, Lawrence Dermott, Thomas S. Webb, Albert G. Mackey y Ralph Lester. Las Ilustraciones de la Masonería, mejor conocidas como Lecturas Prestonianas incorporaron grandes saberes al Arte Místico de la Francmasonería, como los Órdenes de Arquitectura, los Sentidos Corporales y las Artes y las Ciencias Liberales. Preston fue iniciado como Antiguo, paso luego a los Modernos y finalmente regresó a los Antiguos, impregnando así la antigua tradición a las logias que llegaron a América con los colonos inmigrantes.

El AG en México

Gabriel Benítez y Ulises Torres sostienen en su estudio sobre la antigüedad de la masonería establecida en el estado de Veracruz, que en este estado mexicano la Gran Logia de Luisiana otorgó una carta patente fechada el 30 de abril de 1816 a una Logia fundada en el puerto de Veracruz, denominada Amigos Reunido.[7] Naturalmente, las Grandes Logias estadounidenses realizan sus trabajos con el ritual del AG, que como hemos dicho es de tradición irlandesa y por lo tanto efectivamente antigua.[8]




Ellos afirman:

La luz brotó por lo que podemos afirmar tajantemente que para el año de 1816 el puerto de Veracruz contaba entre sus filas con una logia masónica, con la reproducción íntegra del libro del gran secretario de esa ancestral potencia (sic), captamos que su Carta Patente refiere pertenecer al llamado rito de York siendo fundada en el año de 1812 y otorgando Carta Patente a la logia «Amigos Reunidos» No. 8 en el año de 1816.[9]

En esta acta de la Gran Logia de Luisiana se autoriza y empodera a los hermanos Miguel José Monzón, Master; Antonio Valera, Senior Warden; Feliz Galán, Junior Warden a abrir y sostener una Logia designada con el nombre «Los Amigos Reunidos» “bajo nuestra jurisdicción”. La propia Gran Logia estableció al año siguiente, 1817, otra logia similar en el estado de Campeche, denominada «Reunión de la Virtud» No. 9 y en marzo de 1820 otra más en la ciudad de Mérida, con el nombre «Aurora de Yucatán» No. 18.

Richard Chism, en su conocida obra sobre la historia de la masonería en México[10], sostiene que la Gran Logia de Pennsylvania concedió en 1824 carta patente para fundar en Alvarado la logia «Hermanos Legítimos de la Luz de Papaloapan» No. 191, más tarde reactivada con el nombre de «Estrella de Sotavento» No. 8. Otros autores anteriores a Chism, como Mateos, ya advierten la fundación en México de la Gran Logia Nacional Mexicana establecida en la ciudad de México por Joel R. Poinsett, político, botánico y ministro plenipotenciario del gobierno de James Madison. Poinsett traía la consigna de promover el federalismo como forma de organización del Estado mexicano en ciernes. Las Logias de esta Obediencia fueron conocidas en nuestro país como yorkinas y crearon una corriente política que lucho a muerte contra los escoceses, que entonces eran miembros de logias que pugnaban por mantener el estatus borbónico en México. Las denominadas logias «escocesas» no tuvieron en la época ninguna Gran Logia formalmente establecida, a diferencia de las yorkinas.[11]

Los anteriores testimonios, referentes a la presencia de Logias del AG en Veracruz —debidamente documentados en actas tanto de la Gran Logia de Luisiana, como en la correspondencia y actas las de la Gran Logia Unida Mexicana— permiten sostener que la simiente masónica de las logias veracruzanas fue el AG, llamado equívocamente Rito York. Hoy día se reactiva el sistema ritual antiguo —fundacional y regular de la masonería— en la jurisdicción veracruzana con la actividad de las Logias «Isaac Newton» No. 7, en Xalapa (fundada por el autor de estas líneas) y por  otras dos logias que hermanos entusiastas promueven en las ciudades de Coatepec y Veracruz. Así, el AG retorna a su cuna mexicana para enderezar entuertos y corregir graves desvíos en la práctica regular de «nuestro Arte Arte Místico». Desde luego, no puede dejar de registrarse la actividad de The M. W. York Grand Lodge of Mexico, F & A. M., que desde 1862 constituye un oasis de regularidad masónica en nuestro país, trabajando oficialmente en inglés el AG y el Rito York en cuatro de sus Appendant Bodies.

Conclusiones

1.     Las primeras logias establecidas en América usaron el ritual de los Antiguos, es decir, el ritual de origen irlandés que hoy reconocemos como AG.

2.     St. John’s Lodge es la primara Logia en suelo americano establecida en el año de 1733, ya con la práctica del ritual de origen irlandés, el AG.

3.     El ritual del AG representa la tradición masónica más remota, probablemente re expresada en los usos y costumbres que las logias irlandeses y escocesas conocieron y practicaron desde los tiempos de los Estatutos de William Shaw, de 1598[12].

4.     The Mary Chapel Lodge, de Edimburgo, es la Logia más antigua del mundo con datación documental fechada el 31 de julio de 1599[13] y quizá en ella ya hayan sido practicados los detalles que hoy definen y perfilan los rituales sistematizados del AG.

5.     El AG se caracteriza por su espiritualidad no positivamente religiosa, así como por su estricto apego a los antiguos usos y costumbres de la Fraternidad —los Antiguos Cargos— en la más pura ortodoxia y disciplina, que son los mandatos de la regularidad masónica primigenia.

6.     Del AG se derivan todos los rituales de la masonería anglosajona, principalmente los practicados en Inglaterra (Emulation Working, Bristol, Oxford, Stability, Universal, West End, Logic, etc.)

7.     En México la práctica del AG data desde los años en que se establecieron las primeras logias en tierras veracruzana (1812-1816) y desde 1824, año en que Joel R. Poinsett estableció la Gran Logia Nacional Mexicana en el sistema York americano.

8.     Los rituales reconocidos en México como “escoceses” son en realidad de origen francés y recogen —por importación— elementos egiptoides, herméticos, ocultistas y de otra índole que son exógenos y que no están reconocidos como fundacionales, originales y auténticos de la masonería regular. Tales rituales proliferaron con las modas francesas de la segunda mitad del siglo XVIII y se arraigaron como “la masonería”, cuando en realidad no fueron y son sino una corriente exótica y extraña a la masonería regular.






[1] Xallapan Lodge No. 38. York Grand Lodge of México, F. & A. M. Diciembre de 2019. Xalapa, Veracruz.
[3] La más antigua Logia en el continente americano es St. John’s Lodge, de Boston, Massachusetts, instituida en julio 30, de 1733, por el R. W. Henry Price, Grand Master, en Bunch of Grapes Tavern, en King Street, Boston.
[4] Mason Word (Mot de Maçon, para los franceses)
[5] Texttes Foundateurs de la Tradition Maçonnique, 1390-1760, Introduction à la pensée de la franc-maçonnerie primitive. Traducidos y presentados por Patrick Négrier. Ed. Grasset, París 1995. Las cursivas son mías.
[6] Rodríguez Castillejos, Manuel (2009). Análisis genealógico de los principales ritos masónicos del mundo. Ed. Masonica.es, Oviedo, España.
[7] Veracruz, cuna de la masonería en México, 1ª impresión, 2019, p. 22.
[8] En los Estados Unidos y en Inglaterra no existe sino la Francmasonería, o Masonería: The Freemasonry y allá no hay necesidad de enfatizar nombres para distinguirse de “otras” formas ritualísticas “masónicas”, como sucede en los países latinoamericanos, tan afectados por las modas masónicas francesas y sus “ritos”.
[9] J. Soulle G. M. Moreau Lisiet D. G. W. M. Lefebre Senior G. W. Y Lemonier, J. G. W.
[10] Chism E. Richard (1899). Una contribución a la historia masónica de México, Ed, Herbasa, pp. 27-28 y siguientes. Citado por Benítez y Torres, op cit.
[11] Ver también: Costeloe, Michael P. (1975) La Primera República Federal en México (1824-1835). Fondo de Cultura Económica (FCE), México. Puede leerse también Rojas, Rafael (2003), La Escritura de la Independencia. El surgimiento de la opinión pública en México. CIDE y Taurus, México.
[12] Estatutos y ordenanzas que deben observar todos los maestros masones “de este reino, establecidas por William Schaw, Maestro de Obras de Su Majestad (el rey Jacobo VI) y Vigilante General de dicho oficio, con el consentimiento de los maestros abajo firmantes”.
[13] Stevenson, David (1988). The Origins of Freemasonry. Cambridge University Press. pp. 38–44.

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